DOS SISTEMAS QUE TODOS TENEMOS

Nuestro sistema nervioso cuenta con dos sistemas que todos tenemos y ésto lo hace increíble. Nos mantiene vivos sin que nos demos cuenta, porque hay una parte de ese sistema que se llama autónomo. Funciona sin que seamos conscientes.

Piénsalo:

  • ¿Controlas los latidos del corazón?
  • ¿Decides cuándo sintetizar anticuerpos?
  • ¿Eliges lo que absorber de lo que comes?
Igual no te habías parado a pensarlo, pero miles y miles de reacciones por segundo ocurren en tu organismo aunque no decidas conscientemente. Y TODAS están controladas por el sistema nervioso autónomo.  

Tiene dos partes

Y para hacerlo más sencillo, le llamaremos el acelerador (simpático) y el freno (parasimpático). Los dos son necesarios para la vida y se activan en momentos muy diferentes. El acelerador se activa en momentos de estrés y es vital para sobrevivir. Se activan todas esas funciones que necesitamos para poder reaccionar ante todas esas cosas que nos pasan en el día a día, como los sustos o los disgustos.  

Seguro que lo has notado alguna vez:

El corazón te late más deprisa, respiras también más deprisa ,y por si no lo sabías, como resultado toda la sangre necesaria se desvía a las extremidades; para que puedas salir corriendo si lo necesitas. También se “apaga” lo que no necesitas en ese momento. Al fin y al cabo, lo más importante es que guardemos energía para escapar si fuera necesario… ¿Por ejemplo? Las defensas, nuestro sistema reproductor, la digestión y hasta el pensamiento racional. Esto ya lo recuperaremos después. De ese mismo modo, cuando pasa el peligro, se activa el freno o Parasimpático. Por tanto, el corazón y la respiración vuelven a un ritmo normal, y además, se activan todas esas cosas que antes se habían “pospuesto”. Muy necesarias por cierto si nos hemos hecho daño. Así, el cuerpo tiene la posibilidad de reparar posibles lesiones.  

¿QUÉ NOS PASA HOY EN DÍA?

Pues que desgraciadamente vivimos con el “acelerador” activado mucho tiempo.  Un sistema necesario para sobrevivir, pero que «anula» nuestra capacidad de reparación. No es que no tengamos freno… Es que no le damos tiempo a reparar. Por tanto, todo nuestro foco del Centro Quiropráctico Girona es potenciar ese freno. Lo tienes. Lo tenemos todos. Ahora se trata de darle tiempo y dejarle hacer su trabajo. Reparar posibles lesiones y dejar que el cuerpo se auto-regule. Evitar el estrés es imposible. Se llama vivir. Pero es responsabilidad de cada uno potenciar ese freno para no acumular los efectos a largo plazo.